No hay duda de que este año la temporada Primavera/Verano se ha encargado de resaltar la femineidad de la mujer con prendas de un estilo muy ladylike. Pero si hay una tendencia que se ha erigido como la defensora de las formas femeninas por excelencia esa es el peplum. De origen griego, el peplos (peplum en latín) era la versión femenina de la clámide, un manto corto que se sobreponía a la prenda básica helénica (el chitón). A partir de entonces, el peplum permaneció en el vestuario femenino durante siglos, siendo empleado, sobre todo, en las épocas en las que la moda tendía a realzar las curvas de las mujeres, marcando mucho la cintura y acentuando la cadera.

La diosa Atenea con peplos

Aliado de los corsés, el peplum realizó una tímida vuelta a principios de siglo para regresar con fuerza en los años cuarenta, cuando se convirtió en protagonista del celebrado New Look creado por Christian Dior tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. En los años ochenta, volvió a ser tendencia de la mano de los outfits recargados y extravagantes que marcaron la década y tras un tiempo de silencio, el peplum volvió a subirse a las pasarelas del siglo XXI para convertirse en el máximo exponente de la feminidad esta temporada.

New Look de Dior

Ya en el año 2010 algunas de las actrices más famosas del star system se apuntaron a la moda peplum en la alfombra roja. Rachel Bilson de Peter Som, Demi Moore de Lanvin y Reese Witherspoon de Jason Wu se adelantaron a la tendencia.

Sin embargo, si hubo una precursora esa fue Patricia Field que, como siempre dictando tendenca, vistió a nuestra eterna Carrie (Sarah Jessica Parker) con un vestido con peplum ya en 2008 para la primera película de Sex and The City. Tres años más tarde, en 2011, veíamos a Sarah Jessica en la portada de la revista Marie Claire  vestida con un modelo de Giambattista Valli que también lució la guapa Emma Stone, una adicta a la tendencia que volvió a repetir este año con un vestido de la casa italiana Bottega Veneta y un outfit bicolor de Martin Grant.

Pero Emma no es la única fan del volante más aclamado de la temporada. Como ella, otras lo han vestido hasta en tres ocasiones. Entre ellas se encuentra Blake Lively, ataviada en 2011 con un outfit de Chanel y con un modelo diseñado por Victoria Beckham y repitiendo este año con un vestido de Jason Wu. Y también Diane Kruger que, con el negro como color de base, lució dos modelos de Chanel y uno de Balmain el año pasado.

Otras conocidas actrices que se han apuntado a la tendencia peplum son Michelle Williams, vestida por Jason Wu y Louis Vuitton; Elizabeth Banks, de Mary Katrantzou y Antonio Berardi; Sofía Vergara con dos modelos ambos de Marchesa; Scarlett Johansson con diseños de Versace y Prada; Charlize Theron de Lanvin y Stella McCartney; o Olivia Wilde, que lució este año un vestido de Mason by Michelle Mason tras haber llevado en 2011 un modelo blanco de Marchesa.

La actriz de Pretty Little LiarsLucy Hale, también se confiesa adicta al peplum y lo viste más de una vez, tanto dentro como fuera de las pantallas. En un capítulo de la serie la pudimos ver con un vestido estampado y en los Muchmusic Video Awards con un diseño de Peter Som.

Y es que el peplum pisa fuerte y tiñe todas las alfombras rojas de diferentes colores y formas. De un clásico negro pudimos ver a Eva Longoria de Cushnie Et Ocs, a Penélope Cruz con un vestido de Emilio Pucci y a Naomi Watts de Stella McCartney.

Con transparencias lo lucieron la joven Dakota Fanning, con un diseño de Elie Saab, Liv Tyler de Stella McCartney y Emily Vancamp de Stacey Vendet.

Anne Hathaway, de Prabal Gurung, y Jate Welsh, de Mandalay, escogieron modelos que combinan la tendendia con el total look blanco. Acierto seguro.

Por su parte, Emma Watson y Rachel Bilson unieron los dos tonos vistiendo looks black&white de Jason Wu la primera y de Alexander McQueen la segunda.

Combinado con pedrería es como lo vistieron Eva Mendes, de Prada, y Freida Pinto, de Michael Angel.

El pastel es otra de las tendencias que reinan en esta temporada. La actriz india Aishwayra Ray lució ambas ya en 2011 en un modelo de Elie Saab, mientras que la francesa Marion Cotillard apareció este año en las páginas de la revista Marie Claire vestida por el mismo diseñador.

Los tonos cálidos son otro aliado perfecto para el peplum. Por eso, January Jones y Emma Roberts eligieron dos diseños en amarillo, la primera de Versace y la segunda de Escada.  Por su parte, Christina Appelgate y Devon Aoki se rindieron a la sensualidad del rojo, la primera con un diseño de Max Mara y la segunda de Alice+Olivia.

Jennifer Aniston, Evan Rachel Wood y Zoe Saldana optaron por combinarlo con prints, unos más clásicos que otros. Tom Ford, Gucci y Prabal Gurung son los diseñadores de sus outfits.

Muy clásicos son los vestidos que lucieron Rashida Jones y Tina Frey. Tory Burch y Carolina Herrera firman estos dos modelos en azul.

Pero, sin duda, la firma del peplum por excelencia es Dior. Con la actriz de origen ucraniano, Mila Kunis, como imagen del icónico bolso Miss Dior, nadie crea estilismos lady más impresionantes que la casa parisina.

De las alfombras rojas al mainstream y reivindicando las formas femeninas, el peplum continuará siendo una de las tendencias estrella en la temporada otoño/invierno.

Desfile de Alta Costura de Dior Fall/Winter 2012-2013

Corre el año 2011 en París y el escritor y guionista Gil Pender (Owen Wilson) disfruta de sus vacaciones en la ciudad del amor junto a su prometida Inez (Rachel McAdams). En la búsqueda de inspiración para terminar su novela, Gil se ve arrastrado, a través de una mezcla entre realidad y ficción, a los años veinte parisinos, una de las épocas doradas vividas por la ciudad con más charme. Midnight in Paris es la última obra maestra del director estadounidense Woody Allen y con ella nos introduce en una era de esplendor que todos querríamos revivir.

Tras la primera Gran Guerra, las vanguardias se consolidaban tanto en las artes como en las letras, y artistas, cineastas o escritores emergentes se concentraban en París, donde la fiesta no había hecho más que comenzar. El constructivismo ruso y el racionalismo dominaban la década y su influencia en el arte y, sobre todo, en la moda era más que notable. En lo que a esta última se refiere, la Primera Guerra Mundial supuso un antes y un después. Tras la sangrienta contienda, las mujeres empezaron a sustituir a sus hombres caídos en el trabajo. Ropa cómoda pero muy chic conformaba la estética de los veinte. La silueta andrógina en forma de cilindro dominaba la escena, la cintura cayó y las faldas se acortaron, al igual que el cabello, que fue recortándose a medida que avanzaba la década.

Con el sombrero cloché y la desaparición de la forma femenina como símbolos principales, los nuevos talentos de la moda crearon escuela. Entre nombres como Madeleine Vionnet o Madame Paquin, una figura sobresalió más que ninguna otra, la de la inigualable Coco Chanel, encargada de encumbrar este nuevo ideal de mujer  que duró hasta la década siguiente, cuando el crack del 29 y el ascenso de los nacionalismos pusieron punto y final a la fiesta parisina.

Y, precisamente en este París de fiesta, brillos y desenfreno, entre nombres como Hemingway, Scott y Ella Fitzgerald, Picasso, Buñuel o Dalí, es por donde se pasea el protagonista de Midinight in Paris, y donde conocerá a la bella Adriana (Marion Cotillard), discípula de Chanel y enamorada de la Belle Epoque.

La estética parisina y la dulzura de la joven Adriana, ataviada según las consignas de la moda de la época, enamorarán perdidamente a Gil, que cada medianoche regresará a buscar inspiración entre artistas y celebraciones.

Magia, esplendor y mucho encanto es lo que desprende el último filme de Woody Allen, que nos invita a ser testigos, a través de todas las manifestaciones del arte, de una era tan prolífica como festejada, y que aún hoy en día muestra su influencia en todo tipo de creaciones, entre ellas las de la moda, que cada año llena las pasarelas con detalles de la década de los veinte, sin duda una de las más revisitadas.

Hace ya más de un siglo que Marquis Mills Converse creaba en Massachusetts las zapatillas más populares de la historia del calzado. Las Converse empezaban su andadura con un diseño muy similar al actual pero hecho con caucho, material que poco después se combinaría con lona y las llevaría al estrellato. Calzado por excelencia del baloncesto desde 1917, cuando se introdujo el modelo All Star, su diseño fue mejorado y popularizado por el baloncestista Chuck Taylor, encargado no solo de dar a conocer las zapatillas por todo el mundo, sino también de modificar su apariencia hasta hacerlas tal y como las conocemos hoy en día. No fue, sin embargo, hasta los años 60 cuando Converse se expandió mundialmente y se empezaron a introducir novedades en su fabricación como nuevos diseños, colores, formas y materiales. Hacia los años 70 y 80 ya era oficial, Converse había tomado la calle.

Hace ya tiempo que las All Star han dejado de ser un calzado exclusivo para deportistas y hoy nos las encontramos a la venta en cualquier parte del mundo y su uso se ha extendido de tal forma que las empleamos tanto para hacer deporte, como para salir de compras o ir a un festival. Cómodas, funcionales y sobreviviendo a las tendencias, las revistas de moda las encumbran hasta tal punto que ninguna celebrity osa prescindir de ellas, motivo por el que siempre se encuentran unas Converse en todo set de grabación, serie, película y, por supuesto, en la calle.

Todos estos motivos son quizás los culpables de que seamos testigos de cómo las protagonistas de Pretty Little Liars hacen de las Converse el complemento ideal de sus looks . Ya desde la primera temporada veíamos como Aria Montgomery (Lucy Hale) y Emily Fields (Shay Mitchel), haciendo gala de dos estilos completamente diferentes, vestían el modelo All Star en más de una ocasión.

Pero si hay un show que se ha convertido en referente de estilo ese es Gossip Girl. Con Eric Daman como estilista, no hay nada que sus protagonistas no vistan y que no sea o no se convierta en tendencia al momento. Hace algunas temporadas veíamos a Jessica Szohr (Vanessa Abrams en la serie) luciendo unas Converse en el set de grabación.

Y aunque la moda no sea, desde luego, el lei motiv de sitcoms como The Big Bang Theory, Modern Family o How I met Your Mother, que sus protagonistas luzcan las All Star es un claro ejemplo de que son las zapatillas más versátiles de la historia.

Y además de versatilidad otra de las características de las archiconocidas zapatillas es, sin duda, la comodidad. Quizás por eso las usa Elena Gilbert (Nina Dobrev) en su lucha contra el mal en The Vampire Diaries, la serie actual de vampiros más popular después de True Blood, cuyos protagonistas también escogen las Converse para enfrentarse a los peligros de Bon Temps. En este caso es la incondicional Tara Thornton (Rutina Wesley) la que las viste.

No sabemos si es porque el baloncesto era la trama alrededor de la que siempre giró One Tree Hill o por la universalidad de Converse, pero varios de los protagonistas del drama lucieron las zapatillas en diversas ocasiones. Desde la más rebelde de la serie, Peyton Sawyer (Hilary Burton), hasta el reconvertido Nathan Scott (James Lafferty) las lucieron temporada tras temporada.

También los personajes de Rory Gilmore (Alexis Bledel) y Meredith Grey (Ellen Pompeo) se han rendido al encanto de las All Star en sus respectivas series: Gilmore Girls y Grey’s Anatomy.

Estrella de outfits ganadores, complemento universal por excelencia y básico imprescindible de todo armario, las Converse siguen pisando fuerte más de un siglo después de su invención, demostrando que no hay terreno que se les resista ni zapatilla que las supere.

Hace menos de una semana comenzó uno de los eventos más esperados del año. Los Juegos Olímpicos de Londres se iniciaron hace tan solo cuatro días pero la bandera británica no ondea tan solo por el tributo al deporte. El Jubileo de la reina Isabel II de Inglaterra también ha tenido mucho que ver para que el sentimiento patriótico haya exaltado los corazones ingleses y se haya extendido por todo el mundo. Y entre fiestas y celebraciones, la moda no ha sido menos y también ha querido aportar su granito de arena en un año en el que Londres ha pasado de ser la capital de un país a convertirse en dictadora de estilo. Y aunque esta temporada no se ha dejado de hablar de la ciudad de las tendencias por excelencia y firmas como Gucci, Mulberry, Jimmy Choo o Hunter han querido demostrar que Londres está de moda con colecciones dedicadas exclusivamente a la Union Jack, también es cierto que no es novedad que la bandera de Reino Unido ocupe armarios y guardarropas adornando todo de tipo de prendas y complementos. De hecho, no es la primera vez que las grandes casas de la moda rinden culto a la bandera británica. Hace ya unos años, la firma parisina Chanel le dedicó una de sus creaciones en edición limitada.

Tampoco es una novedad que los actores y actrices del star system se apunten a la moda de la Union Jack. Aunque quizás este año veamos a muchos de ellos llevando creaciones exclusivas con la bandera como emblema, ya otras veces fuimos testigos de cómo las celebrities lucían este tipo de prendas y complementos. Es el caso de, entre otros, David Hasselhof, el eterno Mitch Buchannon de Los Vigilantes de la Playa,  la pequeña del clan de los Smith, Willow, o la actriz de Gilmore Girls, Krysten Ritter.

Tampoco es la primera vez que vemos a las jóvenes actrices Miley Cyrus, Emma Watson y AJ Michalka con la bandera británica protagonizando o complementando sus elogiados looks.

La Union Jack también fue la estrella de la línea Material Girl que Madonna y su hija Lourdes diseñaron para Macy’s y cuya protagonista fue la irreverente y polifacética Kelly Osbourne.

Pero, por otro lado, otras celebrities han decidido apuntarse más tarde a la tendencia. Entre ellas se encuentran dos de las numerosas cantantes reconvertidas en actrices: la inglesa Pixie Lott y la canadiense Avril Lavigne.

Otras que pasearon orgullosas la bandera estos días son la actriz de Crepúsculo, Asheley Greene, la actriz y blogger española Paula Echevarría o las jovencísimas Zendaya y Bella Thorne, que unieron acertadamente la tendencia a otra muy inglesa: las botas Dr. Martens.

No hay duda de que este es el año de los británicos y de su bandera, que seguirá en nuestros armarios incluso cuando los Juegos hayan terminado.

Hace menos de un mes se estrenó en nuestro país la serie revelación del momento: New Girl. Con Zooey Deschanel al frente (hermana de la también actriz Emily Deschanel, conocida por encarnar a la Doctora Brennan en Bones), esta sitcom americana nos muestra la nueva vida de una joven ingenua, infantil y un poco excéntrica que se muda con tres poco convencionales compañeros de piso. Nick (Jake Johnson), Schmidt (Max Greenfield) y Winston (Lamorne Morris), pronto caen rendidos a los encantos de la adorable Jess y juntos son los responsables de que la serie, emitida por la cadena americana Fox y que en EEUU ya prepara el estreno de su segunda temporada, esté siendo todo un éxito.

Aunque los tres protagonistas masculinos del show no tienen nada que envidiarle a la actriz principal en lo que a humor se refiere, lo que sí es cierto es que son los estilismos de Jess, adicta a las gafas Rayban de carey, los que aportan un plus a su dulce e inocente personalidad. Con un vestuario compuesto totalmente por prendas naïf, tan presentes en la moda actual, el colorido, los lazos, los topos y los vestidos ligeros son los puntos fuertes del guardarropa del álter ego de Zooey y también el ADN de cadenas como Kling, Pepa Loves o Poéte, cuyos establecimientos son cada vez más populares.

Las claves de este estilo tan celebrado y del que hace gala la hermana pequeña de las Deschanel en su serie son, principalmente, la dulzura y la ligereza. No hay un solo episodio en el que Jess no nos deleite con un bonito vestido vaporoso que nos recuerde a los que visten las niñas pequeñas en los parques infantiles.

Si hablamos de estampados no pueden faltar los lunares, print estrella de las prendas naïf que combinan tonos pastel con otros más estridentes en jerseys, faldas o pantalones para crear estilismos cándidos.

También las rayas son una constante en los looks de Jess. Marineras o de colores, la protagonista no prescinde nunca de ellas.

Pero lo que, desde luego, no puede faltar en un verdadero armario naïf son los lazos. Representantes por excelencia de la inocencia, el estilo más ingenuo se nutre de ellos.

Plisados, flores o diademas completan el look pero es, sobre todo, mucha actitud, algo que a Jess le sobra, lo que hace falta para conseguir ser una niña buena.

Este jueves es el segundo aniversario de uno de los complementos más exitosos y admirados de los últimos años. Los polémicos botines Lita de la firma americana Jeffrey Campbell cumplen ya dos primaveras y siguen creciendo en popularidad, tanto que casi se han convertido en un objeto de culto. Sin embargo, y a pesar de la legión de seguidores que se han forjado estos botines imposibles, la polémica está servida.  Y es que los Lita no son unos zapatos cualquiera, sino que nacieron con un claro propósito: el de causar sensación, ya sea para bien o para mal. Esa es la razón por la que al ver la creación más popular de Jeffrey Campbell es imposible sentir indiferencia, o los amas o los odias, no existe el término medio. Reyes de los excesos, con una plataforma y un tacón desmesurados, no es fácil acertar con un complemento de estas características y, a pesar de ello, son muchas las celebrities, bloggers e it girls que han conseguido no parecer del todo desproporcionadas al llevarlos. Piernas quilométricas y pies enormes, los Lita son un riesgo que muchas están dispuestas a correr.

¿El secreto? El de siempre… Quién y cómo son dos cuestiones clave cuando se habla de tendencias extremas. Si los combinas como Jessica Alba quizás en un futuro no te arrepientas de habértelos puesto.

No ocurre lo mismo con Lindsay Lohan, que convierte los botines en un fallo garrafal de su estilismo.

Por su parte, la protagonista de Pretty Little Liars, Ashley Benson, es toda una adicta. Faldas o pantalones, ella combina los Lita con todo tipo de outfits.

Demi Lovato, Vanessa Hudgens y Ashley Tisdale también han sucumbido a la tendencia. Las chicas Disney pasean los botines por calles, alfombras rojas y fiestas. Eso sí, unas mejor que otras…

También con ellos posa Erica Dasher. La protagonista de Jane By Design se encuentra entre las partidarias de los Lita.

¿Friend or Foe? para los amantes de los excesos pero no aptas para los más clásicos. Creados para ser tendencia, aunque no sean el complemento más favorecedor una cosa es segura: atraerás todas las miradas.

El verano pasado neón, color block o pigmentos ácidos eran las palabras que mejor caracterizaron las tendencias del momento. Este año, y aún con los tonos cítricos formando parte de los estilismos más populares, el testigo ha sido cedido a los colores más dulces y azucarados de la paleta veraniega. La gama de los pasteles se ha erigido como ganadora protagonizando desfiles de grandes firmas como Chanel, Louis Vuitton o Elie Saab (por citar algunas) en los que las tonalidades más cándidas se definieron a sí mismas como la tendencia primavera-verano 2012 por excelencia. Y así fue. La calle se vistió de tonos suaves y tanto mortales como celebrities pasearon (y pasean) prendas de colores que endulzan las ciudades como si de tiendas de gominolas se tratasen.

Pero, como ocurre muchas veces, lo que la moda nos ofrece no es nuevo y, aunque reinventada, la tendencia más popular de este verano ya había sido protagonista otras veces. Janie Bryant, estilista de la exitosa serie ambientada en los años 60, Mad Men, lo sabe, y por eso los tonos pastel son la insignia del vestuario de uno de los personajes con más estilo del show: la fría y perfecta Betty Draper (January Jones).

Peligrosamente hermosa y muy elegante, no es de extrañar que el estilo de la exmujer del atractivo publicista Don Draper (Jon Hamm) haya sido comparado con el de la mismísima Grace Kelly. Y, aunque Bryant no la menciona como inspiración, no podemos evitar pensar en la que fue princesa de Mónaco al ver en pantalla a la siempre impecable ama de casa, madre y esposa.

Si los clichés y el glamour del New York de los años 60 impregnan a todos y cada uno de los personajes del premiado drama, iniciado en 2007 y con cinco temporadas emitidas por la cadena americana AMC, Betty Draper (ahora Betty Francis) es el principal exponente de estilo de toda la serie. Con la nueva esposa de Don, Megan Draper (Jessica Paré), rivalizando por el primer puesto en lo que a gusto se refiere, Betty gana, de la mano de los conocidos tonos mint, rosa, light blue, nude o amarillo, en clasicismo y elegancia a su moderna y sensual competidora.

Las pieles, los vestidos de vuelo nunca por encima de la rodilla, los prints floreados y, sobre todo, los tonos pastel se hacen con el armario de la protagonista, cuyo carácter perfeccionista y altamente severo del que ella misma es víctima, se deja entrever en su siempre inmejorable imagen.

Odiada por su forma de ser, pero aclamada por su elegancia, Betty Draper es sin duda uno de los personajes femeninos más interesantes de la serie, gracias no solo a su creador, Matthew Weiner, sino también a la increíble interpretación de la actriz americana que la encarna y, sobre todo, a los estilismos de Janie Bryant. La responsable de vestuario, encargada de que el show se haya convertido en exponente de estilo e inspiración de tendencias, se sale con la suya al ser capaz de endulzar a la fría ama de casa a golpe de vestuario, dejándonos saborear a una sweet, sweet Betty.

Que el verano ya está aquí no es una novedad, ni tampoco lo es que venga acompañado por todos los tópicos y clichés que se nos vienen a la cabeza al pensar en el calor: fiesta, playa, festivales… y, por supuesto, enseñar un poco de esa piel que lleva todo el invierno camuflada entre prendas de abrigo. Vestidos ligeros, t-shirts y sandalias pero, sobre todo, shorts empiezan a copar el espacio de nuestro armario. Y es que desde hace un tiempo, venimos observando que la minifalda está dejando amplio espacio a los pantalones cortos, esa prenda clave que, si además está fabricada con el tejido más polivalente (el denim), tanto vale para salir de paseo, como para ir a la playa o para derrochar estilo en los festivales veraniegos. Recientemente muchas firmas dedicadas al streetwear, con los jeans como emblema y signo de identidad, han aparecido en el mercado, pero si pensamos en vaqueros el primer nombre que nos viene a la cabeza es, sin ninguna duda, Levi’s.

Y es que no podía ser de otra manera, ya que fue el alemán Levi Strauss quien, a finales del siglo XIX, popularizó el tejido europeo (nacido en Nîmes y empleado en la fabricación de velas, tiendas de campaña, toldos o lonas) al aplicarlo a la ropa de trabajo de  los mineros americanos, primero en su color marrón natural y más tarde tintado con el conocido pigmento azul. Años después los jeans siguen reinventándose, acaparando pasarelas y siendo una de las prendas clave que no faltan en ningún armario, ni siquiera en el más célebre.

Si Levi’s es la firma por excelencia de vaqueros, el modelo 501 es su creación más popular. Descendiente directo de los primeros jeans fabricados por el alemán, este modelo ha llegado a nuestros días tras un largo camino de transformaciones y revisitaciones. Vintage, cortados, a media pierna… los Levi’s 501 se han convertido en una obsesión de it girls, celebrities y, cómo no, actrices, que los lucen dentro y fuera de los sets de grabación.

Una de las adictas y prescriptoras de esta tendencia es la actriz Kate Bosworth. Más conocida en su papel de it girl, la americana luce los Levi’s como nadie en su cometido por excelencia: completar un look festivalero.

También como it girl es conocida la jovencísima Elle Fanning. Hermana de la también actriz Dakota Fanning, Elle viste la tendencia en su vertiente más juvenil, al igual que las actrices Disney Vanessa Hudgens y Miley Cyrus.

Pero los Levi’s no están hechos solo para las más jóvenes. Jennifer Aniston, nuestra eterna Rachel de Friends, o la oscarizada Penélope Cruz los lucen como nadie en un día de calor.

También en su día a día los usan dos de las actrices más aclamadas del star system: Scarlett Johansson y Anne Hathaway pasean sus curvas esculturales de la mano de esta prenda estrella.

Pero si hay dos actrices que desde pequeñas han llamado la atención de los medios por su particular estilo, esas son las gemelas Olsen. Entre fallos y aciertos, Ashley y Mary Kate saben bien cómo lucir unos Levi’s 501.

Rachel Bilson (Summer en The O.C.), Shenae Grimes (protagonista del spinoff de Beverly Hills) o la actriz francesa Lou Doillon (hija de la mismísima Jane Birkin) completan la interminable lista de actrices que se apuntan a la tendencia más popular y versátil del verano.

Y es que no hace falta nada más que un pequeño pedazo de tela para convertirse en la reina de la fiesta y en el reclamo de todos los objetivos.

Fue en febrero de 1955 cuando el genio de Gabrielle (Coco) Chanel se materializó en una magnífica creación que pasaría a la historia como uno de los iconos de la moda más deseados. El bolso 2.55 fue concebido a la manera de la diseñadora francesa, entre leyendas de su pasado y con la elegancia que caracteriza todos sus diseños. Años después, el gran Karl Lagerfeld, actual director creativo de la maison, alimentó el mito aplicando pequeñas transformaciones que mantienen vivo el deseo hoy en día y que han afianzado al icono como un modelo que traspasa generaciones. De la abuela a la hija y más tarde a la nieta, clásico, moderno, en distintos tamaños, texturas y colores, el bolso acolchado de cadena nunca muere y no tiene edad, no exige etiqueta ni excluye lugares por poco apropiados.

Aunque muchas veces se camufla, el 2.55 nunca pasa inadvertido. Así pudimos constatarlo en las Chicas Gilmore (Gilmore Girls), en la que la abuela más exigente y quisquillosa, pero también elegante, lo llevaba con ella a todas partes. Emily Gilmore (Kelly Bishop), ocupada en controlar la vida de las dos Lorelais (Lauren Graham y Alexis Bledel), se consideraba a sí misma como un exponente de estilo, y entre perlas, chaquetas de tweed y faldas lápiz de Dior no podía faltar el complemento estrella para una señora de su edad. Perfecta a los 60.

Pero también a los 40. Si hubo una serie que rindió culto a la moda esa fue Sexo en Nueva York (Sex and the City), en la que sus cuatro protagonistas, vestidas por Patricia Field, vertebraban su existencia en torno al sexo (como el propio nombre de la serie indica), pero sobre todo a la moda. Si Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) se dejaba guiar por lo it, Samantha Jones (Kim Cattrall) por lo poderoso y agresivo y Miranda Hobbes (Cynthia Nixon) hacía gala de un estilo menos cuidado y más masculino, la clásica por excelencia era Charlotte York (Kristin Davis), cuyos estilismos se complementaban perfectamente con un elegante Lady Dior o, cómo no, con un perfecto Chanel 2.55.

Pero  esto no quiere decir que lo moderno y lo tradicional no formen un buen equipo y así lo demostró Gossip Girl. Con la democratización de la moda y el fenómeno it girl en pleno apogeo, Blair Waldorf (Leighton Meester) y Serena Van Der Woodsen (Blake Lively) mostraron en pantalla, de la mano de su estilista Eric Daman, que tanto la clásica como la it pueden derrochar estilo a los 20 con looks cuidados y desenfadados que exigen un mismo complemento icónico.  No es casualidad que, poco tiempo después del comienzo de la exitosa serie, Blake sedujera al mismísimo Kaiser y se convirtiera en imagen publicitaria de los bolsos de la maison.

Más de 50 años después  de su creación, si hay algo que nos ha quedado claro es que ni la edad, ni el estilo, ni los años transcurridos son un impedimento para que el diseño de la inigualable Coco siga siendo el tesoro con el que toda mujer sueña.

Hace ya un mes terminaba definitivamente su emisión una de las series americanas más emblemáticas de los últimos años. Tras 8 exitosas temporadas, Mujeres Desesperadas (Desperate Housewives) se despedía de su audiencia con un capítulo emotivo muy en la línea de los episodios a los que nos ha tenido acostumbrados esta dramedy (combinación de drama y comedia) desde sus comienzos.

Aunque parece que fue ayer, muy atrás queda aquel excelente piloto con el que la serie se dio a conocer y en el que las cuatro protagonistas vecinas de Wisteria Lane cautivaron a su audiencia.  Susan Mayer (Teri Hatcher), Bree Van De Kamp (Marcia Cross) y Lynette Scavo (Felicity Huffman) ganaron en su debut una legión de fans, pero si hubo un personaje que atrajo a la audiencia desde el primer segundo de su aparición en pantalla ese fue definitivamente al que dio vida la actriz Eva Longoria, la mexicana Gabrielle Solís. Caracterizada como una ex modelo caprichosa y consentida, Gaby Solís fue la protagonista indiscutible del primer episodio del show, no solo por la extraordinaria belleza de Eva, sino también por un vestido rosa que dio la vuelta a la red.

No se sabe si fue por la prenda en sí, un elegante modelo de noche diseñado por el americano Eduardo Lucero, o por la situación en la que se vio envuelta Gabrielle mientras lo llevaba, pero la imagen de la protagonista cortando el césped a ritmo de salsa y ataviada con el aclamado vestido (con forma de sirena, hecho de encaje y sellado con un enorme lazo de satén), se convirtió en una de las escenas favoritas de la audiencia de las desesperadas.

Y no solo eso,  sino que la lujosa prenda fue el reclamo de la primera carta que una fan envió al equipo de la serie. Fue precisamente por ser la primera lo que hizo que Melissa Saunders, una joven de Filadelfia que escribió pidiendo conocer el nombre del diseñador del famoso vestido, pudiera lucir el fabuloso diseño la noche de su graduación.

Ocho años después y tras la emotiva despedida de la serie, los fans de las desesperadas seguimos acordándonos de aquel impactante piloto. El misterioso suicidio de la narradora del show, Mary Alice Young (Brenda Strong), las lágrimas de la perfecta Bree, los traviesos hijos de los Scavo o el inicio de la rivalidad entre Susan y Eddie Britt (Nicollette Sheridan) por su nuevo vecino Mike Delfino (James Denton) quedaron grabados en nuestra memoria. Aun así, el  momento que jamás olvidaremos, desde luego, es el de la increíble peripecia de la cómica Gaby Solís intentando cubrir, a golpe de cortacésped, su romance con el jardinero John Rowland (Jesse Metcalfe), tan fabuloso e inolvidable como el increíble vestido de Lucero.

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